Llegad en ferry desde Ibiza, pasead por el puerto de La Savina y tomad un bus hacia Ses Illetes para flotar en acuarelas turquesas. Alquilad bicicletas por la tarde y rodad entre salinas rosadas y caminos casi llanos. Al atardecer, acercaos al faro de Cap de Barbaria, dejando el último tramo a pie para sentir el viento. Cena en Es Pujols con pescado del día y helado caminando, antes de dormir con ventanas abiertas y mar de cuna.
Tras el ferry desde Órzola, dejad que Caleta de Sebo os reciba con su encanto sin prisas. Alquilad bicis o caminad por las pistas de arena hasta Playa de las Conchas o Las Francesas, guardando tiempo para siesta bajo sombrilla. Probad vieja o cherne a la plancha al anochecer, cuando el cielo parece arder despacio. Por la noche, apagadas muchas luces, las estrellas se sienten cercanas; basta una chaqueta, dos manos entrelazadas y un deseo silencioso.
Dormid en Santa Cruz o La Laguna y movedos entre ambas con el tranvía, que avanza suave como confidencia. Visitad mercados, probad barraquitos y tomad bus hacia Anaga para un sendero corto con vistas al océano. Reservad una excursión con recogida para contemplar el Teide al atardecer y aprender de cielos Starlight mientras la temperatura baja y los colores enmudecen. Cerrad con tapas canarias en una plaza, caminando de regreso con ese silencio que abraza.
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